Ragdoll, un gato al estilo estrella de Hollywood

El Ragdoll, una producción’ californiana al mejor estilo de Hollywood, es un gato que desde los años sesenta del siglo XX ha ido conquistando adeptos por su gran docilidad, sus maullidos con sordina, el apego absoluto a los humanos y su pintoresca costumbre de ‘hacerse el muertito’ cuando lo cargan; se relaja tanto, que parece una inanimada muñeca de trapo, de allí su nombre. Te invitamos a conocerlo:

Como el gato de un cuento llevado al cine, el Ragdoll tiene una nebulosa historia que se pierde entre mitos y verdades originados en la populosa ciudad de Riverside, donde la señora Ann Backer se dedicó a cruzar a Josephine, una gatita tranquilaza ella, con gatos de otras razas tan dóciles como esta minina con nombre de artista de cabaret. El resultado de esta trama felina en esta urbe naranjera del árido sur de California, fue el ragdoll, obra vanguardista del mestizaje, donde persas, angoras, siameses y sagrados de Birmania reclaman sus papeles protagónicos.

Esta descendencia no del todo aclarada del Ragdoll, hizo que en su ascenso al estilo ‘hollywoodense’ se presentaran obstáculos para alcanzar los halagos, premios y roles principales en el mundo gatuno de hoy. Ha superado la mala fama de gato tonto, por su aparente pasividad ante el peligro; lo han tildado de ser ‘imitación’ de uno de sus ascendentes, el sagrado de Birmania; levantaron la falacia de que no sentía dolor; y, lo que debe ser el colmo para otros gatos, dicen que tiene el carácter de los perros y pactan armisticios con estos.

Lo incuestionable es que la buena mezcla se impuso, y el estrellato del Ragdoll ha continuado su coheteril ascenso. De sus ancestros le vienen los electrizantes ojos azules, su serena elegancia y su hermoso pelaje de largo intermedio, que abriga un cuerpo robusto y enérgico que puede llegar a alcanzar los 90 centímetros de largo en los machos. Estos atuendos peludos de la ‘starcat’ del momento, pueden variar en tres patrones de colores: colorpoint, bicolor y mitted; todos ellos terminan en una larga y vaporosa cola que mueven con distinguida sinuosidad. Tales pintas requieren estar siempre peinadas, al menos una vez por semana, dependiendo del largo del pelo.

Traspasando las fronteras de su California natal y la de Estados Unidos, la fama de ‘galán’ conquistador de corazones, sumada a numerosos premios en concursos, han llevado al Ragdoll a muchas partes del mundo, llegando a ser toda una celebridad en Inglaterra, donde es especialmente apreciada por adultos mayores que halagan su cálida compañía.

UNA ESTRELLA

En Colombia se han establecido criaderos de Ragdoll con altos estándares y registros en la Asociación Club Felino Colombiano (Acfec), y son habituales sus rutilantes apariciones en el Facebook y redes sociales de muchos petlovers en nuestro país y de la Costa, donde tiene muchísimos fans que los convierten constantemente en protagonistas de sus videos.

Ahora bien, nadie le puede quitar su porte de estrella de cine a esta agradable, hogareña, relajante, pacífica y silente compañía felina. Los Ragdoll son ideales para relajarse tomando un tintico o una aromática con ellos, leer, escuchar música, ver televisión, revisar correos telefónicos, trabajar en la computadora, pero también gozar sus cálidos recibimientos, jugar con ellos, y disfrutar en primera fila de sus ágiles escenas de riesgo entre mecedoras, sillas y sofás, a veces contradictorias con su porte aristocrático y triangular carita de yo no fui.

Con esa carita de encantadora mirada azul, conquistan también a las visitas que llegan al hogar, quienes en un dos por tres se encuentran acariciándolos distraídamente mientras conversan con los dueños de esta estrella peluda. Miau ¡Listo para recibir cariño! Generalmente le gustan las caricias, de propios y extraños, porque adoran ser el centro de atención.

Su esbeltez de protagonista parecen cuidarla muy bien cuando se alimentan: no ingieren grandes cantidades, por lo que difícilmente llegan a engordar. Esa elegancia del ragdoll la combinan con una gran inteligencia que les permite lograr objetivos complejos, establecer comunicación, jugar y compartir situaciones con sus rendidos dueños, sus fans más enamorados.

Entre fans viejos y nuevos, esta estrella mestiza, descendiente de aquella Josephine de Riverside, ya transita hogares costeños con su regia y altiva gracia, dejando huellas en el bulevar hollywoodense de nuestros corazones y seguramente contribuyendo con su estirpe al fantástico carnaval genético de estas hermosas tierras de sol radiante, como su nativa California.

Revista petLovers Caribe

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EDITORIAL

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