¿Qué hacer cuando nos visita la ‘fragata portuguesa’?

‘Carabela o fragata portuguesa’, ‘botella azul’, ‘agua mala’, o ‘falsa medusa’, son algunos de los nombres que recibe este animal carnívoro marino, familiar de los corales y anemonas, caracterizado por su llamativo color purpura y fucsia, el cual ha comenzado a visitar con más frecuencia las playas de nuestro Caribe colombiano, generando alarma entre bañistas por su fuerte picadura.

Cabe anotar que en los últimos meses se han encontrado especies marinas que el litoral caribe de nuestro país que no son comunes, como Marlins, tiburones en Dibulla (La Guajira) y ahora el aumento de ‘fragatas portiguesas’. 

La Physalia physalis (fragata portuguesa) suele encontrarse en aguas oceánicas cálidas y visita las aguas del Caribe durante la época seca, con la migración de muchas especies. No se trata de una medusa en realidad, sino de un organismo colonial, integrado por varios hidroides que desempeñan diversas funciones dentro del conjunto. Perteneciente al orden de los sifonóforos, el veneno de este organismo no se considera mortal, a pesar de que puede causar graves lesiones.

La porción que flota de este animal -(de la cual toma su nombre aludiendo a las carabelas del siglo XV creadas por los portugueses) se denomina neumatóforo, a la que siguen otras como la encargada de la digestión (gastrozoides), la que reproduce (gonozoides) y finalmente la porción que captura a las presas y se defiende de amenazas (dactilozoides).

Los dactilozoides, en forma de tentáculos, pueden llegar a medir hasta 10 metros, con algunos casos excepcionales que alcanzan el doble de longitud. En estos tentáculos, la ‘carabela portuguesa’ posee cerca de tres cuartos de millón de nematocistos, elementos celulares que albergan más de diez tipos de venenos, y con los cuales puede capturar peces pequeños y moluscos, y alejar a sus depredadores.

En cuanto a la bolsa prominente de su cuerpo, se trata de un pólipo superior, de color azulado, y en cuyo interior podemos encontrar muestras de nitrógeno, oxígeno y argón. Generalmente, esta vela gelatinosa sobresale unos quince centímetros de la superficie, y puede llegar a medir unos 30 centímetros de longitud. Al inflarse, la carabela puede alcanzar una velocidad de desplazamiento de casi 22 metros por segundo.

ATRACCIÓN FATAL

Los depredadores naturales de la ‘fragata portuguesa’ son principalmente las tortugas (La Boba o Caretta Caretta, y la Carey o Eretmochelys Imbricata), pero la cacería y el consumo indiscriminado de las tortugas marina han causado que exista un incremento en las poblaciones de ‘carabelas portuguesas’, ya que se disminuye su depredador natural.

El pulpo manta, la babosa Glaucus Atlanticus y el Pez Luna también son depredadores de la ‘fragata portuguesa’, pero ante la presencia de estos organismos, es capaz de desinflar su bolsa tan peculiar y dejarse sumergir hasta el fondo del mar para dar la impresión de haber muerto.

Existen unos seres vivos que pueden convivir en perfecta armonía con el veneno de la ‘carabela portuguesa’. Cerca de sus tentáculos, podemos encontrar al ‘pez payaso’, inmune por la mucosa que rodea su piel, o el Nomeus Gronovii, cuya asociación tan fuerte con la carabela le ha llegado a obtener el nombre de ‘pez carabela portuguesa’. Cualquiera de estos organismos se protegen de sus depredadores a través de los tentáculos de la carabela, y esta a su vez permite atraer a otros peces que componen su dieta.

La ‘fragata portuguesa’ tiene en cada centímetro cuadrado de sus tentáculos, más de un millón de células urticantes, que utiliza para paralizar a los peces pequeños e introducirlos hacia la cavidad gastrovascular (gastrozoides) donde tomará lugar el proceso de digestión. En realidad, el veneno de estos organismos se segrega de manera espontánea y aunque no se considera mortal, si puede afectar a niños pequeños y personas alérgicas, llegando a causar incluso paro cardíaco.

Otros síntomas más comunes son los vómitos, la fiebre, náuseas y un intenso dolor en la zona de la picadura. La toxina de la carabela se encuentra compuesta por estructuras proteínicas y péptidos, de las cuales se conoce que poseen propiedades hipnóticas. Otro hecho que resulta interesante, es que incluso cuando permanezcan inertes a la orilla de la playa, cualquier contacto con sus tentáculos puede resultar peligroso.

QUÉ HACER EN CASO DE SU PICADURA

  • No tocar la medusa directamente. Aunque la medusa esté sin vida, libera toxinas muy dañinas para nuestro organismo debido a que tiene un veneno neurotóxico.
  • La picadura causa dolor inmediato, y en caso de sentirlo, debes salir inmediatamente del agua.
  • La forma más sencilla de asear la zona afectada es usando solamente agua de mar. No se debe usar nunca agua dulce, ya que esta produce la liberación de las toxinas, agravando el cuadro y produciendo de inmediato inflamación de la piel, mucho ardor y cicatrización anómala.
  • Evitar la exposición de la herida a la luz solar, así como no rascarse. Si los síntomas empeoran, se debe acudir al médico.

 - Fuentes: medusas.orgg - caracol.com.co - MinSalud Chile

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